Emanuel Santana

El aroma del silencio

Amor, eres el silencio de la rosa, 

El canto de una gaviota que cuelga en las manos del aire, eres  la ceniza de una estrella perdida en el infinito. 

Si me miras, humedeces mi alma con un murmullo encendido.

Si digo tu nombre en la oscuridad, 

Mi corazón entre alas ciegas, comienza a ver. 

Eres el peso de mi alma, te cargo como se carga una cruz en el pecho. 

Te rindes ante la belleza de una lágrima que duerme en tu mejilla. 

El tiempo feroz, acaba con la belleza, 

Pero el alma vive ante toda tormenta. 

Escondo mis deseos que son cenizas de palabras, ecos del alma que murmuran lunas apagadas, 

Te miro y callo, 

Y vuelvo a creer en la vida, 

Cuando caminamos juntos, 

Tratando de descifrar los mundos 

Silenciosos de cada uno. 

Te miro y descubro, 

El agua de tu deseo, 

Y el viento de mis anhelos, 

Somos dos mundos distintos, 

 Que se encuentran atados al aroma de sus silencios.