Fueron tantos los años
que habitaste mis sombras,
y cada vez que tu espectro regresa
a los pasillos de mi memoria,
se alzan preguntas sin respuesta.
Solo ansío una verdad,
una sentencia final
que rompa las cadenas de mi alma
y me devuelva la calma perdida.
Dime con certeza:
¿Alguna vez fui tu destino,
o tan solo un objeto olvidado
en el altar de tu indiferencia?
Porque sé muy bien
que cuando el amor es real,
esa figura se convierte en prioridad.
Y yo, lo sé ahora,
fui apenas un eco,
jamás tu elección.