andres ruiz

Mundo

Imponerme al destino del mundo.

Es como pensar que algún día no llegará la muerte.

Construir tierra sobre tierra ya existente.

Extraer arcilla del suelo para convertirla en ladrillo y construir tu suelo.

Usar el tiempo como combustible para seguir construyendo.

O emplearlo para destruirse grano a grano, hasta ser una playa sin arena.

 

Hundirse en el placer mundano y esquivar las balas de la realidad.

O caminar sin miedo al tropiezo, aunque la acera nos quiera cortar los