NҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃

թօҽตα 40

 

 

թօҽตα 40
 
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
y no encontrar el fondo, y seguir cayendo en ellos.
 
Tarde comprendo lo que tarde se comprende.
Tarde busqué su mano cuando ya andaba lejos.
 
El humo de su ausencia se enreda en las cortinas.
Toco el lugar del aire donde sostuve su espalda.
 
Mi cama fue su jardín que se olvidó de florecer.
Sus sábanas recuerdan ahora el peso de otro cuerpo.
 
 
Debí decirle. Debí quedarme. Debí.
Debí mirarla más las noches que la tuve.
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
porque la noche entera se parece a su ausencia.
 
A veces creo verla en el vaho de los vidrios,
en el vapor que sube de su taza olvidada.
 
Yo fui feliz con poco. Con su mano en la mía.
Ahora tengo tanto tiempo y no sé qué hacer sin ella.
 
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
y saber que no la alcanzan, que ninguno la nombra entera.
 
Perdón le debo al tiempo que dejé pasar sin verla.
Perdón me pido, tarde, a mí mismo, en voz baja,
perdón.
 
Y si pudiera, si el tiempo regresara una vez,
la tomaría entera entre estas manos tardías 
a decir lo que callé, a llorar lo que perdí, a nombrar
lo que ya nunca, nunca, nunca ha de volver.