Llévale una rosa y dile que la amó,
porque de frente no podría hablarle,
el zumbido adentro de mi ser, me
susurraba que no me expusiera,
¿y sabéis qué pasó?, le hice caso.
Cuando miro el reloj y son las cinco,
tomó mi teléfono y pienso en llamarte,
pero me dio pesar marcar, terminé
hundida en un mar sin agua,
¿sabéis qué pasó conmigo?
Tiene el peso de la madera vieja,
esa dónde tú y yo decidimos usar
para construir nuestro hogar, nunca
pudo salir a flote… me acobardé
o quizás no tuve el dinero para hacerlo.
Pensar diferente y caminar por caminos
que sinceramente no coincidían,
dolía un poco… y siento que no fui
valiente… para decirte que te valoró,
tal vez alguien… sí logró vencer al miedo.