Cuando ingresaba a tu casa
Quería desplazarme en puntas de pie
Recuerdo el temblor
Mi cuerpo
Algo se había detenido.
Elocuente, el candelabro
Un ritual sugerido
Entre una puerta entreabierta
Que la abuela había encendido
Cada día
Como una herida
Ausente de cicatriz
Un espacio
Definitivamente cerrado a la vida.
Detenido en un instante
Inviolable o maldito
Eterno y sagrado.
El ausente del abrigo
De una ley
De un grito a los dioses
Convocando al orden...
Y cerrarlo en paz..