Antonio Portillo

El silencio

 

El silencio no es la ausencia de sonido,

sino una materia dura

que se acumula en las esquinas de la casa.

Tiene el peso de la madera vieja,

el polvo blanco que cae sobre la mesa

sin que nadie lo mire,

la densidad del aire

cuando una puerta se cierra

y la bisagra deja de crujir.

Ocupa el lugar donde estuvo la voz,

se mete en la grieta de la pared,

se asienta sobre el plato frío

y sobre la marca que una mano

dejó en el respaldo de la silla.

Si te quedas quieto,

puedes oír cómo empuja contra el cristal,

cómo llena los huecos de la piel

hasta endurecer el tacto.

No hace falta nombrarlo:

está ahí,

inmóvil,

esperando a que alguien ponga los dedos sobre el aire

y descubra

que no se puede atravesar.

 

Antonio Portillo Spinola ©