Quizás te he encontrado,
en los largos viajes,
en las caminatas,
o en tu desganada sonrisa.
Quizás has muerto
en la paz de la noche,
o en el correr de los días
que atraviesas sin sentido.
Quizás vives,
en cada rincón de la casa,
en cada pensamiento que no lleva a ningún lado,
en cada duda y certeza de los hombres,
en el primer aliento y último suspiro.
Dicen que morimos todos los días.
No es tu caso.
Tu eternidad,
se bifurca en mis sueños
y tu existencia,
me desdibuja la vigilia.