IMPÁVIDO UMBRAL.
El ayer se fue triste,
en un algente adios...
¡ Sin despedida !
Invocando una extraña levedad,
¡ que solo siente tu vacio !
Cuando ese paciente silencio,
¡ me esperaba... !
En aquel impávido umbral,
con unísono tiempo sin destino.
▪
Ha sido testigo mi memoria,
de aquel episodio no concluido.
Donde converge la frialdad,
de una noche sin estrellas.
En una danza poco singular,
con indicativo modo umbrío.
Como en una inusual ligereza,
de oscuridad perpleja.
Pactando abjuración,
¡ que no me pertenece !
▪
Recojo esos suspiros...
que arroja el leve viento.
Con pesadez negligente.
Retrayendo oblicua historia,
¡ que aún aquí... duele !
Como herida que ha sido...
letal estrazo de agonia.
Extenuada sin ninguna exención.
De aquel instilar permanente,
convertido en fulgor
▪
¡ Sin embargo !
Todavía persigo irisadas siluetas,
desde un pasado que te sigue.
Entre curiosas cumbres frondosas.
Que no tienen prisa por deshojar,
cada simple filamento.
De aquella eludida hora,
¡ que tarde supo llegar !
▪
Aunque se hace adicción frecuente.
Este conjugado insistir latente,
que retorna congruente.
Desde cualquier umbratica
luna incidental.
Con clonada clorofila incipiente.
Palpitando un instante agudo,
que se repite... ¡ sin avisar !
▪
Busco retenerte magnánimo,
aún en momentos oscuros.
Donde predice desacierto,
la noche que aún no culmina.
Desde este enigma que palpita,
contra frios bucles de viento.
Que todavía no miran...
¡ sin sentir !
Este extraño desconcierto.
▪
Natural humedad pesada,
sobre mis pies hundidos.
Anulando una enervante quietud,
que te refleja intacto.
Contra una sorprendida hosquedad,
de rareza impuesta.
¡ Que no es mía !
ni se siente con variable concreta.
▪
Se retocan gestos notables...
en esa altivez severa de la noche.
Mezclando un difuminado
polen de cerezos.
En cada fausto regreso del viento.
▪
Mientras sollozan las hojas,
que mueren solas... ¡ aquí !
De interminable tristeza.
Queriendo en su vacilante agonia.
Renacer desde un fatuo mutismo,
hecho polvo oscurecido.
▪
Como haciendo pausa calculada,
en la integrada rutina.
Sigue danzando enmudecido,
un pensamiento deslucido.
Durante un tiempo
que retorna taciturno.
Confundido entre un matizado
tono oscuro.
Que aún resiste fundido...
como pasiva acuarela.
▪
Donde se incinera aún...
esa desgastada biología.
Como reserva preservada.
Desde toda agotada ceniza,
extinguida en cada huella.
Que desde otro distante tiempo,
¡ grabado tiene tu firme sombra !
Sobre cada inicial cósmica...
resonando concentrico arpegio.
¡ Todavía...! en mi sublime alma.
¡ Que aún calla y espera !
Autor.... Consuelo Sanchez.