Te pienso, te sueño, y en silencio te sostengo,
como si mis manos pudieran cuidarte de nuevo.
Te extraño: no sé del desamor,
pues aún te amo, aunque la distancia
nos separe sin temor.
Estamos lejos, desconectados,
pero nos encontramos cuando se apaga el sol.
En la penumbra te veo:
apareces en mis lágrimas,
dibujando tu cuerpo, al caer en mi habitación,
y al recogerlas, me hablan,
susurrando a mi corazón.
Estoy cerca de ti
cuando la lluvia te descarga desde mis ojos.
Hoy te siento, te toco:
eres parte de mí,
y al escurrirte en mis lágrimas
te cuido en lo más íntimo,
pues mis ojos son tu hogar,
el refugio que te protege
aunque tú no puedas cuidarlo
en esta nube torrencial.
Sé que existes, sé por qué no puedes
materializarte junto a mi lado.
Estas lágrimas esculpen tu cuerpo,
pero tu orgullo las seca,
y con ellas se desvanece tu forma,
esa forma que sujeto con pena.
Hoy no podré verte más,
porque te has apagado.
Por última vez, te contemplo hermosa,
resbalandote de mis ojos,
la niebla se viste de rosas.
Serás inmortal en mi pecho:
al hablarte, te desintegras
para volver en moléculas a mi sangre,
navegando por siempre en nuestro arte,
ese amor que no quisiste darme.
Aunque ya no te vea,
quiero recordarte que te amo,
aunque no lo comprendas.
Siempre fui tuyo,
pero hoy debo ahogarme en mis ojos
para seguir amándote,
aunque el cosmos se restablezca.
Yo no tengo orgullo,
solo amor, y debo, una vez mas; besarte, con los labios que secaste, esperándo ver cómo los dejaste, sin besos, sin hidratación, nunca hubo nada para ellos, solo ilusión; esa que no se arrepiente de amarte porque yo la transforme en realidad, aunque no quisieras descubrirla.
Bésame aquí, mi amor,
en las lágrimas que hoy te ven,
pues has desaparecido del paisaje,
has borrado tu huella de mi piel,
pero permaneces en estas letras
que me enseñaron quién soy y quien sere.
Hoy te sigo amando,
como en todo el tiempo que estuve presente,
siguiendo tu camino errante,
aunque me hiriera no verte.
Te veo… te estoy viendo ahora,
mientras lees estas palabras;
quiero que me veas,
quiero amarte por última vez,
besándote al salir de mis ojos,
hablándonos,
hablando con mis lágrimas,
lágrimas que fuiste,
lágrimas que formaste,
lágrimas que ame;
en lo inevitable, pero siempre...
recuerdalo, yo te ame esperándote, esperanzado a que las nubes no fueran mis ojos para expulsarte para hablarte y sentirte cuando te conviertes en lo que fue, el agua de mis corneas para sentirte al herirme por última vez.
-Juan Diego Kammler