Carlos Gómez

MIRÁNDOTE

te miro desde lejos hermosa, inaccsesible,

tan menuda, tan frágil, como tarde callada,

mi deseo es tocarte con suavidad de espuma,

beber del rojo caliz en tus labios de luna,

sentir tu tacto breve, de mañana de azucar,

al mirarte tu nombre atraviesa mis brazos,

y trepa por mi cuerpo como una enredadera,

en tu espalda hay dos rastros de luz,

una gota de sol, cuando sol ya no había,

mis dedos la recorren con mis viajeras manos,

te estremeces de sombra y te tiembla la vida,

lo que ocurre después ya no tiene palabras

por que nada define el cruce de unos labios,

enredadas, envueltas,infinitas e inmensas