Quisiera verte a la luz de la luna,
cuando tu estilado cuello desnudo
esté en mis suaves manos,
y tu cuerpo casi perfecto
se paralice con mi contacto...
Entonces será más irresistible
el deseo de morder tu cuello,
para chupar de un solo sorbo,
la sangre caliente que brota,
y corre por mis manos.
Pero no te embulles,
ese placer ya no es posible,
los años ya han hecho su trabajo:
Ni tú tienes todavía ese cuello,
y mis dientes son cosas del pasado...
Frank Calle (8/agosto/2026)