Pesa tener que despertar y no encontrarme en tus ojos,
que ya no seas protagonista de mis etéreos enojos.
Un día más o un día menos, nada importa;
si no estás en nuestro cuento, simplemente no me encuentro.
Duele despertar en el silencio de lo que fuimos,
olvidar es imposible, el tiempo es fiel testigo.
No podemos desdibujar lo que nos pinta el destino.
Doy gritos al viento, que no se escuchan entre las ruinas
y oigo palabras de aliento que resuenan en mis oídos,
buscando apagar el ruido que rechina
que, al alma herida, abruma y entibia.
Hoy debo seguir de frente y no mirar atrás...
aunque el horizonte intente vestirse de penumbra,
buscaremos la luz que por el dolor hoy no vislumbra.
Realmente no sé si llegue ese momento...
Pero por ahora, y tal vez por mucho tiempo,
es muy difícil explicar por qué sigo despierto.
Pero seguiremos despertando, tal vez en mis sueños,
y así sentir levemente, que en el viento te encuentro.
Quizás se nos escape una caricia o tal vez un beso,
y nos aguarde al fin, un gran momento...
Entonces, ya no dolerá tanto el reconstruirnos despiertos.