Tomi R

La verdadera altura

Y muchos son los años que han pasado;

hasta mis ojos cansados lo notan.

La escritura que estos versos conforman

ya no imita el esplendor de un labrado.

 

En mis letras vuelvo a buscar consuelo;

perdieron la belleza idealizada

de una mano con sangre alterada, 

que acababa de levantar su vuelo.

 

El amor ahora es hogar, no una cima;

ya no desafío al viento ni al miedo,

ya no escalo con las manos heridas.

 

Comprendí, al subir desde el mismo suelo,

que la verdadera altura en mi vida

la encontré en nuestro refugio sin hielo.