Es probable, casi seguro, que la verdadera sustancia aditiva del presente sea el yo, este yo profundo y paralizante que nos invade. Por este hecho, digo, son tan populares las drogas que nos embrutece como lo hace, por ejemplo, la adicción a las Redes Fecales, la desmemoria y la ignorancia más profunda por falta de conciencia de otros conocimientos. Con el tiempo, y a veces, uno cree convencerse que se aprende mucho - o más- de los ignorantes a propósito que de los que saben más o lo parece: Éstos, tenidos en general por ignorantes, no tiene reparos y menos aún miedos al ridículo, están convencidos de que sus creencias serán siempre comprendidas y aceptadas, basta conque les lean otros de su misma condición.
...Y así me preguntó, cada vez más si ya no es palpable una relación cercana entre el alejamiento e incluso la expulsión de la buena, muy buena literatura y la poesía que aún la hay y la burricie que genera este sistema corrupto que, digo, insisten en seguir llamando \"Democracia\". En el mundo de las letras apartado en qué me muevo y aún estoy, la pregunta más frecuente es si la salud de la \"Democracia\" bajo la cual actuamos es la correcta, la más correcta o si se quiere la menos incorrecta. Hoy - también digo porque lo veo y por tanto lo creo - el lector de basura es alguien insatisfecho, pobre cultural y políticamente que, salvo excepciones, lo es porque ya no sabe, una vez ignorantado, donde acudir a leer diferente.
Está insatisfacción podría ser íntima ( y en muchas cosas lo es ) pero también es política, lo demuestra, se ve, en la ingente cantidad de personas que escriben de lo que ven y perciben ( sin saber entender qué leen ) y sí de lo que otros, aún más ignorantes les hacen creer: No me resulta en absoluto jodido decirlo, escribirlo, y exponerlo así, al contrario: pienso de manera rotundisima que es así como se debe decir públicamente.