Franjablanca

Salud-a-dos

Traigo el cuerpo dolorido

de nadar como los patos:

los gemelos encogidos,

las manos como zapatos,

el ombligo retraído...

y no voy a dar más datos.

 

Veo que a un par de poetas

yo nunca los saludé,

y ya es hora, mire usté,

de pasar listas a sus jetas.

Aunque se quede incompleta,

a los dos mencionaré.

 

Entro poco por aquí

y, cuando entro, no suelo

dar mucho ni recibir:

con la intuición ya desvelo

lo que me puedan decir.

 

Lo que me puedan decir...

pues sí, a su estilo, sí,

lo digo como el Fideo

MIM y Tales de Mileto,

a quien admiro y respeto

cuando me paso y lo leo

por su forma de escribir.

 

Por su forma de escribir,

no soy de dar favoritos

ni peroratas ociosas,

pero veo los escritos

de Carlos Armijo Rosas

y valoro sus famosas

canciones...(le pongo ojitos).

 

Y ojitos también le pongo

a todos, sin excepción,

pero sería muy longo

(permítanme la expresión)

nombrar a cada usuario

de los que entráis a diario

en este ilustre rincón.

 

Aunque resulta evidente,

donde somos tanta gente

siempre hay quien encuentra

un verso que le resbale:

por un oído le entra 

y por el otro le sale.

También está quien se queja

de la rima que no empotra

y a medias la letra deja:

le entra por una oreja

y le sale por la otra.

 

Como dicen en Aoxaca,

en Jerez y en Albacete,

quien no promete, no mete;

y quien no mete, no saca.

Me marcho, pues, prometiendo

que ya os seguiré metiendo

con gusto nuevos poemas

como si fueran enemas

por ese ojo tercero

hasta donde lo permita

la tinta con mi puntero;

al principio, la puntita,

y luego, todo el tintero:

o sea, el poema entero.