Murmuran las colinas
cuando la tarde se duerme,
y el viento entre los árboles
lleva secretos que nadie entiende.
Hablan las flores en silencio,
susurran los campos al pasar,
y una nube pinta en el cielo
historias que vuelven a soñar.
Entre senderos de hierba,
la luz se posa despacio,
como un abrazo de la tierra
llenando de paz el espacio.
Y yo escucho, en la distancia,
ese murmullo sereno,
que me recuerda que la vida
también florece en el silencio.
Porque en las verdes colinas,
cuando el mundo deja de hablar,
el corazón escucha aquello
que el alma no sabe explicar.