Llegaste como un rayo de sol a mi vida y de pronto te apagaste. Me diste falsas promesas, encendiste una ilusión en mi pecho y te fuiste sin decir nada, dejándome con el vacío de tu ausencia y las manos vacías.
Me miraste y creí en tus palabras dulces.Sembraste una esperanza que nunca floreció.Me enseñaste a soñar despierto en un instante.
Quedó el eco de tu voz en la habitación.El silencio duele más que tu partida.Aprendo a sanar este adiós sin respuesta.
De la nada cerraste la puerta y te alejaste.Me dejaste solo con mis dudas y preguntas.Rompiste el puente que unía nuestros días.