El honor es la poesía del deber
El deber no es cadena, ni carga pesada,
es el suelo firme donde el alma se para;
y el honor le canta, con voz sosegada,
haciendo del cumplimiento, obra rara.
No se hace por premio, ni por la alabanza,
se hace porque es justo, porque es verdadero;
el honor da al deber su gracia y su esperanza,
y vuelve sencillo lo más severo.
Cumplir con la palabra, cuidar lo que se nos confía,
ser leal al camino aunque cueste andar:
eso es el honor, la poesía que alumbra el día,
donde el deber se vuelve arte de vivir.
Por eso se dice con razón y certeza:
donde hay deber bien puesto y lealtad sincera,
ahí el honor canta su belleza,
y la vida se vuelve entera.