ronald tadeo ramirez elizalde

𝐀𝐌𝐎𝐑𝐄𝐒 𝐈𝐌𝐏𝐎𝐒𝐈𝐁𝐋𝐄𝐒

Los amores imposibles nunca mueren, aunque la vida les cierre las puertas y el destino se empeñe en separarlos. Se quedan viviendo en los sueños, donde nadie puede alcanzarlos ni obligarlos a decir adiós.

 

Allí se encuentran cada noche, sin distancia, sin miedo, sin tiempo; se abrazan con el pensamiento, se buscan entre suspiros y se besan lentamente al compás de una vieja canción de amor.

 

Porque hay amores que no necesitan tener las manos entrelazadas para sentirse cerca.

Les basta un recuerdo, una mirada perdida en el horizonte, una canción que pronuncia su nombre o ese extraño latido del corazón que aparece cuando alguien nos hace falta.

 

Los amores imposibles son esos que quizá nunca pudieron ser, pero que tampoco aprendieron a morir.

Se quedan en un rincón del alma, guardados como un secreto, esperando eternamente en el lugar donde habitan todas las cosas que alguna vez soñamos.

 

Y aunque nunca podamos llamarnos nuestros, aunque la vida escriba otro destino, hay sentimientos que no obedecen razones: simplemente permanecen...

 

Porque algunos amores no nacieron para vivirse entre las manos, sino para quedarse para siempre conectados al corazón.