El mercader
El tiempo que se arrastra hasta las hojas
el recuerdo se lo lleva a no volver
y el miedo, que se posa entre las sombras
al silencio lo transforma en mercader.
Y así, cuando el amor se desmorona
nadie sabe, en sus adentros, cómo fue...
solo pasan pensamientos de la historia
y preguntas generales a un por qué.
Vacío, el mercader, no encuentra formas
como suele ser a veces la vejez;
porque vive en sus raíces cada hora
donde un día recorrió con sencillez.
Y el silencio que lo habita y que lo escolta
cuando el miedo se le acerca a la pared,
da la vuelta, esfumándose en las sombras
porque muerta se haya el alma ya de sed.
Samuel Dixon