La tarde del corazón
es larga.
Agosto se adorna
de bellas margaritas amarillas:
me quiere…
no me quiere…
Y sus pétalos caen
donde Dios,
puede estar escondido.
Alguna golondrina
zigzaguea despacio.
La tarde del corazón
es larga...
y ha caido
el último pétalo.
L.G.