Aqua Marina

Culpable

 

No pretendía un amor,

culpable fue tu mirada

que penetró cual espada

a mis ojos de color

negro, con grande fulgor

llegaste a mi alma dormida

con terneza desprendida

acelerando latidos

despertando mis sentidos

con tu pasión bendecida.

 

Autor: Martha Irene Sánchez 

Managua, Nicaragua