Qué duro es confesar esto,
pero la vida también,
a veces,
juega con nosotros.
Hay quienes la adoran
como a un Dios
y hay quienes la detestan,
pero no pueden evitar
vivirla.
Pero estoy seguro
de que, si fuera Dios,
desafinaría por completo
todas las cuerdas de todas
las guitarras.
Lo cierto es que lo que haces
te lleva a la cima
del Olimpo,
mientras tanto nos devuelve
a la nada;
y claro, de ahí llegan
las quejas de algunos
sobre que toca re mal
la guitarra.