Lo peor del amor cuando termina no es tan poético como lo escribió Sabina.
Para nosotros, los subnormales, los que no sabemos convertir el dolor en poesía, es mucho más crudo, mucho más torpe, mucho más complicado.
Lo peor del amor cuando termina son las palabras que lastiman, los rencores que se quedan, los reproches que viajan del pasado hacia el futuro, las discusiones sin vencedores y ese silencio que llega después para decir lo que ninguno se atreve.
Lo peor del amor cuando termina es la indiferencia.
Es mirar a quien alguna vez fue tu mundo y descubrir que ya no reconoces su mirada.
Es el olvido.
Es ese coraje que, poco a poco, se convierte en hastío, hasta que un día ya no queda rabia, ni tristeza, ni siquiera ganas de discutir.
Solo queda nada.
Lo peor del amor cuando termina no es quedarse solo. Es seguir acompañado y sentirse completamente solo.
Son esas noches frías durmiendo junto a alguien que está a centímetros de tu cuerpo y a cientos de kilómetros de tu corazón.
Es compartir una cama matrimonial y descubrir que, entre dos personas, puede caber una distancia infinita.
Lo peor del amor cuando termina
son los hijos.
Es verlos heridos por el fuego cruzado de dos personas que alguna vez se amaron, que alguna vez se prometieron cuidarse, y que terminaron aprendiendo a hacerse daño.
Lo peor del amor cuando termina es ese miedo de animal herido que nos queda escondido debajo de la piel.
Ese miedo que arrastramos cuando aparece alguien nuevo, alguien que nos mira con cariño, que nos ofrece amor y que, sin tener ninguna culpa, termina pagando las heridas que alguien más dejó.
Porque después de un amor roto uno ya no ama igual.
Ama con cautela. Con dudas. Con cicatrices. Con un pie en el presente y el otro todavía atrapado en algún lugar del pasado.
Y quizá eso sealo verdaderamente cruel del amor:
que incluso cuando vuelve a llegar, uno ya no sabe si abrirle la puerta o protegerse de él.
Porque lo peor del amor cuando termina...
no son las lágrimas,
ni la soledad,
ni el silencio,
ni siquiera el olvido.
Lo peor del amor cuando termina...
es precisamente eso:
que se termina.