Rabia contenida, esta injusticia,
impotencia y grandes impulsos de llanto
me asfixian de ira, furia y enfado.
¿Por qué me pregunto si respuesta no hallo?
Fuerzas no encuentro para seguir
la lucha contra el triunfador enemigo.
Solo me mantengo en pie y espero
no recaiga en mí el temible castigo.
Gracias por tu alentador consuelo
y por enjugar mis lágrimas en la distancia,
por volver a sembrar la esperanza
en un corazón de difícil estancia.