Nkonek Almanorri

La lectura, la buena lectura, como rebelión (I).

El malestar es, sin duda alguna,

Algo no del todo bien estudiado;

También es parte importante

De un estado de conciencia

Que se necesita

Imperiosamente en los

Tiempos actuales para la

Esperanza.

 

Hay personas que necesitan imperiosamente escribir, las hay que están convencidas de que nunca escribirán nada de interés, los hay, también, que sueñan ser grandes novelistas, lo tienen todo para ello pero no saben, no pueden dar el primer paso; los hay que se adentran en un mundo que no es suyo concretamente y desde ahí descubren qué sabían que no sabían. Un día el escritor Chuck Palahniuk escribió una novela que posteriormente el Gobierno de EEUU consideró que era terrorismo, fue el principio de la vida que soñaba y añoraba. A partir de lo que esa fama le dió pudo ir a vivir a una casa de su gustos, con un jardín rodeada de una propiedad de bosques de tres km a la redonda en la sima de una montaña cultivando geranios en las afueras de Portland; desde 1988 no va de vacaciones y solo escribe para ser feliz: es el gran sueño de su vida como escritor.

Los buenos escritores son los que hacen, y logran, que unos pocos contados, y selectos, lectores les presten devota atención y que otros, la mayoría, les critiquen e incluso les odien. Los buenos escritores están convencidos de que sólo necesitan comunicarse, escribir, sin hablar con nadie.