Como la gota de agua
que, en su último aliento,
se funde con el mar,
escapando de este cuerpo,
liberado de esta mente
y de este yo,
volveré al océano del universo,
de la no presencia
y de la paz,
para ser parte
del absoluto silencio, sin ruido alguno del exterior.
Porque de energía nacen estos versos,
y energía,
de pies a cabeza,
soy.
Si de muerto no puedo,
que lo sea en vida...
que quien ha escrito estos versos
no ha sido el yo.