Nacer con la bendita gracia del sentir que llega como eco y te abraza, no es cosa de este mundo, es magia divina y la llamamos eterna poesía.
Que te cura por dentro con su silencio, donde se detiene el tiempo y las palabras se vuelven caricias.
Alas blancas que vuelan, y el dolor se transforma en ceniza, donde el ruido del mundo no alcanza.
Lo que nos devuelve la esperanza, y nos regala al fin, la paz del Alma.