Ustedes que asesinan por odio o maldad,
con profunda falta de bondad y humanidad.
Por dinero, por lujuria, por celos, por placer;
por venganza, por amor, por avaricia, por comer.
No son más que tristes animales,
que tienen egoístas prioridades.
No le temen a acabar con el inocente,
a traicionar, quebrantar al paciente.
Piensan en ser orgullosos por sus pecados,
que poco a poco los consumen y son demostrados.
Los llevan a un triste destino: la muerte,
el peor castigo que se consigue humanamente.
Pues fueron inconscientes del dolor,
pues fueron inconscientes del amor,
pues fueron inconscientes del prójimo,
pues fueron inconscientes de lo lógico.
Autor: Samuel Fuentes