Recuérdame dulce invierno, no te vayas tan escueto, no es una advertencia, más bien una sugerencia; y es que te iré a buscar, pues me debes las salidas, y los besos bajo la lluvia, te cobraré de sobra los días en la nieve, el arrullo y el té. Recuerda mis pasos, que de seguro los volverás a escuchar en algún charco.
Y cuando al fin te vuelva a reencontrar, no será como este paupérrimo final, sino con pausa y alegría, pues habremos vuelto a comenzar.
Scarlett-Oru