Dónde está la niña, esa,
que publicaban lo que escribía?
¿Dónde la adolescente rebelde, la novia
que al primer amor le regalaba su poesía?
La que en cada letra soñaba libertad
y su esencia nutría.
Aquella que, con la infancia desgarrada,
enamorada del amor, vivía.
Encontrarlo era premisa, urgencia y profecía.
¿Dónde está la mujer, la amiga,
la madre enternecida?
La amante que, una y otra vez,
a pesar de todo, volvía.
La que perdonaba... y sentía.
\"58 recodos y ningún destino,
corazón de piedra, historia desdibujada\",
así, él te describía.
Sin cuenta y tantas agonías, presas de parca melancolía.
Aún así, sigo buscándote... poesía.
Rama seca, no te quiebres...
¿Recuerdas?