Tu débil rastro, oculto en el infierno,
En las calles de neón de esta ciudad vacía,
Apareciste como una promesa
Que diera sentido a mis pies para continuar.
Fuiste la gota de agua que calmó
El desierto que devoraba mi alma.
Tan solo un beso fue suficiente
Para rescatarme de la soledad.
El espinoso camino que nos espera,
La maldición de la que somos prisioneros,
No fue una frontera para amarte
En un mundo que nos condena a sufrir.
A pesar de nuestras diferencias,
De la inevitable distancia
Que tejió el futuro en una noche,
Nos volvimos a abrazar, aun en la oscuridad.
Eras la única razón por la que
Mi arrugado corazón aún latía.
Quizás no pude llevarte a la luna,
Pero estuve allí contigo.