¿Cuál el motivo de tus lágrimas es?
¿Acaso el temor de una despedida,
o es que, como a mí, te sangra la herida
ante el miedo de no volverme a ver?
No llores, que cada lágrima tuya
en mil sonrisas se convertirá,
y el mundo entero desesperará
al ver que al amor no hay quien lo destruya.
Ni de un lado la distancia inquietante,
ni del otro la razón sin sentido,
conseguirán que deje de esperarte.
De esperanza nos unirá un hilo
más duro y consistente que el diamante
que nos mantendrá eternamente unidos.