Eres mariposa en plena tormenta,
frágil solo en apariencia,
porque aun con el viento en contra
nunca renuncias a tus alas.
Bailas entre la lluvia y el silencio,
convirtiendo cada gota
en una lección de esperanza.
Quien te mira ve delicadeza;
quien te conoce descubre fortaleza.
Porque no es la calma la que te define,
sino el valor de seguir volando
cuando el cielo parece romperse.
Y al final de la tormenta,
eres tú quien recuerda al mundo
que hasta las alas más pequeñas
pueden alcanzar el sol.