Hoy, como toda temporada
de verano... ha llovido,
lo imposible es inolvidable,
sí con ansias o sin ella
le hago una seña...
¿Por qué no responde?
Desde aquí no hay mucho que explicar:
—Me dices que el silencio traza paréntesis
que no encierran nada—.
¡Entonces vaya soberbia!
Con esos nombres inteligibles
traen de vuelta a alguien
que ya sea por ciego o por sordo
nos ayuda a usar el corazón.
Por eso,
pon la luna dentro de un bolso;
si alguien quiere más de nuestras miradas
más de nosotros estarían dispuestos a luchar,
dispuestos a contemplar un atardecer
o ese clavel que ha sido plantado
desde temprana hora.
Más tarde, después cuando no estemos
¿Será acertado brindar por la confianza?
El mar es un temblor negro sobre la tierra,
el olvido es una nube y pasea por el cielo.
Ahora comprendo la verdad...
¡A buscar la vida!
Porque otro ser fuera de mí,
en este preciso momento está viviendo.