Jesús Ángel.

Hoy como ayer.

 

Mientras las nubes muestran imágenes que solo tú ves,

 

y la lluvia traspasa la tierra, que te ha visto caer.

 

El viento te acaricia bajo la luz del mismo sol, fiel testigo de tu renacer.

 

Y hoy, como ayer, tú siempre: el mismo de ayer;

 

la misma partícula del mismo universo que te vio nacer,

 

que ha ido creciendo, sabiendo cuánto le queda aún por florecer.

 

Hoy, como ayer... tú siempre, el mismo de ayer.