José Luis Barrientos León

Geografía de tu sombra (Lo que Dario espera)

 

A ver, papá, hablemos sin rodeos.

Vienes del ruido, del apuro, del almanaque gastado,

pero aquí el tiempo se mide de otra manera.

 

Protege este esbozo de alegría que ensayó mi boca,

la palabra limpia que apenas inauguro.

No rompas la intemperie de mi asombro

ni me apures el paso con tu prisa de adulto,

sostenme de lento,

como quien cuida un mapa que no quiere perder.

 

Si me miras bien, verás que soy de tiza y de viento,

un papel borrador que no resiste los portazos.

Necesito tu tacto cotidiano en la punta de los dedos,

esa caricia simple, sin trámite,

donde descansa la ternura que nos debemos.

 

Te sigo el rastro, ya lo sabes.

Voy a pisar exactamente el suelo que tú pisas,

con tus mismos aciertos, con tus mismos barrotes.

Al final de la jornada,

cuando te mires al espejo para reconocerte,

no te asustes, papa

allí va a estar mi rostro devolviéndote la mirada.