Fernando Miguel Penabaz Castillo

Ausencias.

Ausencias

Las palabras, las frases
de la mano andan,
tratando de ser
fieles 
con lo que siento.

En la madrugada 
cuando más solo parezco 
se desesperan por salir
por traducirse y volcarse 
en mi pantalla..

A veces son tantas que
la mayoría olvido,
a veces careciendo 
de lógico sentido,
una red quisiera tener,
retenerlas todas 
a mi abrigo.

Mis dedos, 
también tratan,
de hacer lo suyo 
bailan sobre el teclado,
guardan ideas en oraciones,
mientras mi vista
despistada,
se pierde en otro lado.

Siento a veces 
como si estuviese encerrado 
un nudo en la garganta aparece
y apenas respirar puedo,
mis pulmones
de aire carecen.

Expresarme es un vano intento, 
un grito ahogado
solo presiento,
todo se reduce 
a un vano intento,
sin ti, 
 todo se lo lleva el viento. 

Entonces es cuando pienso 
en tu cálida voz,
que ahora no tengo,
en tus manos que 
amorosas
acariciaban las mías,
deteniendo el temblor 
de mi agonía,
en tus besos 
que mis impulsos
calmaban,
en tus palabras, tu aliento,
en tu infinita paciencia 
que no merezco. 

Y tus lágrimas 
que te esforzabas
en esconder,
aparentando fortaleza 
pero que inevitablemente 
tus bellos ojos 
en un mar ahogaban
irremediablemente 
haciendo de mi,
 el hombre más 
triste e irreverente 
o al menos, inconsciente,
que jamás viste.

Tu calor, tu esencia 
ahora mismo
como al agua 
necesito 
y tu fuerza,
tu valor
esos  que antaño 
alquilaban mi silencios
y sobre todo
mis engaños,
instalando la paz
en mi turbulenta
retorcidamente,
desesperadamente 
necesito.

Cierro mis ojos y te sueño 
te oigo y te siento
mientras mis dedos 
te siguen escribiendo, 
mi corazón 
te sigue pensando,
mi cuerpo , maltrecho,
extrañando.