Rafael Blanco López

El lado pequeño de la vida

Hay días en los que uno no espera nada.

 

Se levanta, hace lo de siempre, saluda por costumbre, mira el reloj como si el reloj supiera algo.

 

Y de pronto, sin aviso, una cosa mínima cambia el peso del día.

 

No hablo de milagros.

Hablo de una risa que regresa cuando ya la dabas por perdida. De una sombra fresca en medio del calor. De una voz que pronuncia tu nombre sin pedirte nada.

 

Lo demás es el ruido con el que intentamos creer que solo lo grande importa.

 

Pero basta un gesto. Una mirada. Una palabra dicha a tiempo.

 

Porque hay cosas tan pequeñas que nadie las ve... y, sin embargo, después de ellas, uno ya no vuelve a ser el mismo.

 

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Rafael Blanco López 

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