He caído para siempre entre tus manos,
quiero vivir y morir ahí sostenido.
Besar tu sombra cuando muere la mañana
La fruta de tus labios, tu cintura.
Prisionero yo soy de tu mirada,
de la lenta caricia, de tu abrazo.
Quisiera amarte entre las sabanas y el frío,
desentrañar tu desnudez, sembrar tu cuerpo.
Andar el laberinto de tus pechos,
reconstruir tu frente con mi boca.
Hacer de ti el amor de los amores,
hasta abrevar en tu último suspiro.