Mis pensamientos, en alas del viento, me traen de mi pasado recuerdos, difíciles de olvidar.
Quizá no sean el contexto exacto, lo que el tiempo dejó atrás, a veces las imágenes se mezclan, uniendo lo vivido obligado y lo que se buscó vivir. Todo ha pasado por mí.
Penas y alegrías quedaron en un abanico de historias que me trajeron hasta aquí. Con unos años que nunca pensé llegar, con la mente lúcida y el cuerpo maltratado. Intento mantener, despierta la mente con algo nuevo que cultivar, y a mi imaginación ayudar a no envejecer, y el cuerpo ya cansado, que no rendido, ante los dolores, pero con la ilusión renovada a cada intención que sacando el atrevimiento que queda en mí.
El inconformismo siempre ha estado a mi lado y ahora me acompaña por los senderos que tengo que seguir, más exigente que antes, ahora nada me conforma y el espejo es lo primero que se ríe de mí. Le reto a mirarme sin desprecio, para no quitarme las ganas de vivir.
Continúo enfrentándome al antiguo espejo, para que refleje la verdad que ve. Este cuerpo tan extraño y tan mío, me extremase los años vividos y me preocupa lo que está por venir, en este mundo que no puedo asimilar.
Aquí me hallo con la imaginación exaltada, sustituyendo la actividad que estaba acostumbrada a vivir. Ahora más sosegada, continúo aprendiendo lo nuevo que llegó y que antes, las obligaciones no me dejaron completar en mi diario vivir,
Carmen Arjona