I
Han pasado la una, aún te pienso.
Han pasado las dos, mi corazón carcome tu ausencia.
Han pasado las tres, mi mente ha colapsado de ti.
II
El humo de mi boca desprendía la vida que soñaba;
el alcohol acariciaba nuestros recuerdos;
el fuego era la chispa que encendía
lo que ya habíamos perdido.
III
Lanzaba la pelota al lado, volvía al otro;
venía en un vaivén, como ave en su nido.
Un gatillo había pasado
de ser vida a ser muerte;
la bala, en su puesto.
Mi mente colapsaba
por mi miedo a no sentirte.
IV
Marcaban las doce.
Yacía mi cuerpo sobre el suelo frío,
brotando de él lo que, en mi vida,
había sido solo un instante.
Mi alma pudo darte mi adiós.