Qué sería él sin sus palabras...
Alma errante, vacía...
Su mente percibe, su palabra condena.
Asi una a una, ellas
yacentes en pena,
resurgen ilusionadas
ante belleza inesperada.
La palabra enciende
enamora, subleva
caricia íntima
sentirse plena.
La farsa no sostiene
amarra desolación
ante la simple percepción
el mundo desvanece.
Nada es lo que parece.