Manuel Rosario

La sospecha tiene un precio

La duda y el temor me cobijaron,

y entre trago y trago noté su falsedad.

mi última copa estaba llena de sospecha,

la dejé caer sobre la mesa...

y fingí, estar en estado de embriaguez.

 

Era una una noche gris y la luna dormía,

y entre más la miraba, mucho más se reía.

Su sonrisa era tierna y delicada,

y sus ojos le brillaban a lo lejos.

y de su piel canela le brotaba,

un olor almizclado de flores y de añejos.

 

Yo sospechaba de ella, y pasaba por alto

sus detalles.

pero el miedo a perderla, me volvió un miserable.

Bien sé que soy culpable, de su triste fracaso,

pués en un momento dado...

se tomó mi último vaso.