La duda y el temor me cobijaron,
y entre trago y trago noté su falsedad.
mi última copa estaba llena de sospecha,
la dejé caer sobre la mesa...
y fingí, estar en estado de embriaguez.
Era una una noche gris y la luna dormía,
y entre más la miraba, mucho más se reía.
Su sonrisa era tierna y delicada,
y sus ojos le brillaban a lo lejos.
y de su piel canela le brotaba,
un olor almizclado de flores y de añejos.
Yo sospechaba de ella, y pasaba por alto
sus detalles.
pero el miedo a perderla, me volvió un miserable.
Bien sé que soy culpable, de su triste fracaso,
pués en un momento dado...
se tomó mi último vaso.