Cómo olvidarte, querido amigo,
Cuando moriste en mis brazos....
Llegaste, como yo, huyendo
De los demas perros
Que te querian devorar;
Tú, cachorro mimoso,
amoroso y bueno,
Dormías en mi regazo
y me seguías...
Quién iba a decir que al poco tiempo de aparecer,
Como un ángel, ibas a desaparecer,
Como si Dios mandase
Una esperanza de carne y hueso,
Una alegría con alma propia,
Un amor sincero, de ejemplo.
¿Será que así Dios Obra?
A veces creemos en milagros
O historias fantásticas...
Yo no creo que Dios sea tan burdo...
Sí en cambio que en lo palpable
Está Su Imagen
Y Su Mensaje.