Más que una palabra.
Más que un acto sexual.
Más que eso.
Es mi alma uniéndose a la tuya.
Penetrando mi alma,
esa forma en la que me tomas,
en la que me reclamas como tuya.
Esa manera en la que tu cuerpo se agita,
se acopla al mío.
La forma en la que nuestros cuerpos se empañan,
la manera en la que te mueves,
haciéndome sentir más tuya que mía.
No quiero que nunca más,
pero nunca más,
me toquen unas manos que no sean tuyas.
Unas manos ajenas al delirio de mi alma.
Unas manos que destruyen.
Porque tú me tomas como arcilla
y me moldeas.
Y, entre tus manos,
me siento más tuya que mía.