EL BESO
Te recuerdo, cómo no,
entre las brumas del tiempo.
¡Cómo podría olvidarme
de quien fuera, sin dudarlo,
el primer amor que me amó!
Todavía lo recuerdo,
se me viene aquel momento
en que estábamos los dos
inmersos en un tumulto
de alegría y diversión,
fiesta, risas, buen humor…
y la música de fondo
en un tono atronador.
Todo era movimiento,
prisa suave y mucho alcohol.
Entretanto, tú y yo, quietos,
serenos, equilibrando el jaleo
que acosaba alrededor.
Nos conquistó aquel rincón
y, rehenes del deseo,
caímos rendidos al suelo;
nos hicimos más pequeños
colmando el íntimo espacio
que ofrece un plano inferior.
Totalmente ajenos al resto,
sumamos mutua adicción
en un abrazo perfecto
que culminó con un beso,
largo… eterno…
Y nos fundimos a negro.
Escuchamos el silencio.
Nos descubrimos por dentro.
Y se produjo el milagro:
La sintonía del cielo
nos despertó del ensueño
con la explosión de mil truenos
entre nubes de algodón
y colores destellantes
iluminando la escena.
¡Cómo sería aquel beso!
¡Cuán profundo, cuán intenso!
que encandiló a dos amantes
y engalanó el firmamento
con fuegos artificiales.
© LuJITar (5-4-2025)