Hoy me despido, cierro este capítulo de mi vida donde volví a ser tan feliz que tuve miedo de sentir con el alma lo que creí no se iría jamás de mi lado, ese amor tan inmenso que me diste me sano de todas las formas posibles y me hizo descubrir lo hermoso que había dentro de mí y que sin conocerte no fui capaz de ver.
Jamás me arrepentiré de haber respondido ese loco mensaje tuyo cuando nos conocimos y de haber disfrutado de todo lo que compartí contigo amor, fuiste y serás siempre el hombre que me hizo sentir lo más maravilloso del mundo en todo sentido, y si hubiera sido posible te seguiría amando como te lo mereces por el resto de mis días.
Quizás nos encontramos en el momento en que yo te necesitaba en mi vida, para sanarme, hacerme feliz, darme lo que hace tanto tiempo estuve esperando tener, y hacerme descubrir que sí, merezco ser feliz, que soy (como tú me decías) una mujer excepcional que ama de manera incondicional y sin restricciones, que se entrega por completo y que también debo ser correspondida; pero no fui capaz de contener en mi pecho todo este amor por ti, porque creo que no es lo que necesitas ahora, que mi dolor aún no se ha ido por completo y no puedo darte todo lo que quisiera.
Perdóname amor, por ser tan cobarde y solo decirlo con letras, pero te amo, te amo como nunca nadie podrá amarte y esta parte de mí se quedará contigo por el resto de tus días y lo siento, siento tanto no poder quedarme contigo que me duele el pecho y siento morir en cada respiro, pero créeme que, aunque ahora no lo entenderás… es lo mejor.