Veo llegar
la arcaica tarde inmóvil.
Todo está como antes,
nada cambia.
Antiguas grietas
bordeando las paredes
y el corazón saltando de
uno a otro borde.
Ya se fueron los huéspedes
y dejaron sus huellas
en el respaldo colorido
de los antiguos muebles
y los escaparates.
Los jardines lo saben
y las dalias
me miran.
L.G.